
Siempre he pensado que la libertad radica en la posibilidad de tomar decisiones (buenas o malas, pero tuyas); me gusta poder decidir ser un número de una suma, de una resta, o una división o solo ser el tres de un Ménage à trois. Y creo, que he dejado que todos los números con los que he compartido algún tibiri tabara algebraico, los he dejado ser y después los he dejado, pero han sido siempre ellos.
Por que creo desde el fondo de mi matemático corazón y con todas las fuerzas centrípetas de la razón, que nadie es dueño de nadie. Por que a nadie le pertenezco, por que nadie me pertenece!
Y cuando empiezo a sentir como, con unas técnicas muy poco sutiles me quieren atrapar entre los paréntesis de los celos y la monogamia… grito de manera iracunda ecuaciones algebraicas que ni siquiera sabia, que las conocía de memoria.
Sencillamente, me enojo. Por que no engaño a nadie, no bajo de ninguna bóveda celeste astros incandescentes de dulzura y mimos desbordantes, no! No ilusiono, no miento, no! No prometo felicidad infinita, si no diversión finita.
Y aun con todo mi bla, bla matemático, me quieren reducir a un número negativo y pasivo! Pero por favor!! Que no ven que la que traigo la calculadora aquí, soy yo?? Y en esta calculadora el resultado final siempres es la infatuacion.