Siempre, me gusta comenzar un nuevo idilio romántico-sexual (o solo sexual). Me encanta sentirme la mujer biónica del coqueteo (sic), la de infalibles fauces succionadoras… una dominatriz de números; me gusta sentirme poseída por esa loca pasión, que se transforma en complicadas ecuaciones bioquímicas, que no comprendo, pero reconozco per-fec-ta-men-te.Pero odio, cuando todo eso termina… cuando mi frenesí, cae estrepitosamente hacia un: “ya no te quiero”, realmente me odio! Aclaro que no odio que se termine un número, odio la persona en la que me transformo; Barbie Berrinches 2007 (Versión mejorada), misma que opaca sin piedad a esa minúscula mujercita de infalibles fauces, que queda reducida a nada.
Después de tanta intensidad… solo me fijo en la palabra que escribió mal; lo que dijo y me molesto; la cicatriz que antes me gustaba, ahora me parece horrorosa; su cabello largo, que me aloquecía ahora lo veo muy jodido… por que me vuelvo tan odiosa? si bien podría decir: Gracias bye! Por que?
Mi número se acaba y lo divido con fuerza y crueldad. A base de histerias (sumamente forzadas), enojos (inexistentes), lagrimas (de cocodrilo), indignaciones (absurdas) y pendejadas, simplemente dejo a mi número de ocasión, en su mínima expresión…
