Ok, debo aceptar que las tendencias sexuales (numéricas) no cambian. Se modifican apenas unos decimales, pero no más. Soy una fag hag consumada (shall we call it that?) , una queen bee, una amante perpetua de los números gays, una activista perdida de los homosexuales.Puedo distinguirlos entre conjuntos y subconjuntos, me son números comodines… están en todos lados, vienen en millones de presentaciones y siempre contienen elementos estructurales diferentes, cosa que numéricamente… me enajena.
Siempre que tengo un nuevo número gay, mi madre agradece que haya nacido mujer; por que ambas sabemos que de haber nacido hombre… usaría bolso y tacones!
Pero en el mundo lésbico; jamás me había interesado, hasta que yo les interese! Así que me propuse dejarme de estupideces, tomar la calculadora y largarme a sumar y restar del otro lado de la acera (tal cual, lo dijo g spot!) la decisión estaba sumada. Y me fui de la mano con mi nueva número, el No. 58!! (El número lap dancer) . Que taaaaaaaaaaal, he?
Pero esta ecuación se convirtió en una operación numérica interminable, por que se ha enamorado de mi y eso no se suma ni se divide, se potencializa y se potencializa con el miedo que siento, al saberme enredada en esta ecuación algebraica de dimensiones bíblicas!
Quiero restarme y dividirme hasta la mínima expresión, sin resultar cobarde e hiriente, cosa que me parece mas que imposible. En este viaje he aprendido 6 cosas muy importantes sobre los vatos, los gays, las mujeres en general; pero sobre todo, de mi!
1.- No puedo sumar en un conjunto arcoiris, lleno de estrógenos.
2.- Amo a los vatos (con todo y testosterona) sin importarme su tendencia numérica.
3.- Las mujeres somos in-so-por-tables!
4.- Las mujeres somos en-can-ta-do-ras!
5.- Los gays también son en-can-ta-do-res!
6.- Ni moviéndome dos rayitas en la recta numérica, se me quitan las ganas de los vatos de voz ronca y manos gruesas!
4.- Las mujeres somos en-can-ta-do-ras!
5.- Los gays también son en-can-ta-do-res!
6.- Ni moviéndome dos rayitas en la recta numérica, se me quitan las ganas de los vatos de voz ronca y manos gruesas!